viernes, 15 de mayo de 2009

Pásele pásele, qué va a llevar güerita.......... y de espíritus

En Tailandia, cuando una persona moría, se guardaba el cuerpo por varios meses, pues en lo que los familiares de lugares lejanos, se enteraban, el cuerpo esperaba calmo (ya no iba a ningún lado) la llegada de todos... luego se enterraba en su mismo terrenito...
Con el paso del tiempo, la gente se mudó, vendió los terrenos y otros llegaron... esos "invasores" de terreno, empezaron a crear unas CASITAS DE ESPÍRITUS, que son una especie de ofrendas, que están a la entrada de todas las casas o negocios, en los que se pide al espíritu que habitó en vida y que ahora su cuerpo está allí enterrado, que no sean mala onda y que los dejen vivir a gusto y triunfar en su negocio... es una especie de échame la mano y yo también... así que en esas casitas, se les pone comida, agua, incienso y alguna otra cosa que al nuevo habitante se le ocurra.

La verdad es que son muy hermosas y hay de todos tamaños y estilos, lo único que se mantiene, es el color rojo y el dorado en casi todas.
Para comprarlas, se necesita ser tailandés y nuestros guías, nos advierten, que no seamos turistas nacos y vayamos a querer comprar una, porque ellos lo toman como una grosería.. porque seguro la traeríamos a México y la pondríamos en el jardín para los pájaros o en la sala o en algo así y que para ellos, es una cosa sumamente importante en su vida diaria.

Bueno bueno, perdóooooooooon.. ni haré el intento de comprar una.. al fin que ni quería...


Casita de espíritus llegando al mercado



El embarcadero de las lanchas (recuerdo de embarcadero de trajineras Xochimilcas)
Ya trepada en la lancha... el salpicadero del agua.. era... un poco... asqueroso.. porque tampoco huele a... AGUA DE COLONIA SANBORNS???? y nuestro amigo el lanchero.. iba a 35 mil kms por hora y daba unas vueltas y trompeaba y bueno.. veíamos ya casi nuestras personitas hundidas en el agua...



Foto de nostros a 35 mil kms por hora... la vegetación es impresionante, hay plátanos y muchas frutas todo alrededor...
Agua chocando con la lancha a 35 mil km/h

Garage para lancha...

Los templos tailandeses, se llaman Wat.. este Wat, estaba allí, escondido en la maleza y un monjecito budista, se me cruzó en la foto... es de mis favoritas.. íbamos harto rápido... y salió vibrada la foto.. pero bueno.. allí se ve su trajecito...

Monjecito y Wat
Un buda tailandés... para los tailandeses el Buda es totalmente distinto, ya que no es gordo y bonachón como el chino.. si no es un Buda con rasgos más humanos, sin tanto glamour, mucho más humilde y austero.. justo como ellos... La cabeza de Buda tiene una especie de flama, que implica que estaba "Iluminado"...
Uno de los 12 millones de Buda's que vimos


La típica tiendita de autoservicio, pero a orillas del río.. nótese que tiene el mismo orden e inventario perfectamente acomodado, que cualquier abarrotería mexicana.

Abarrotes Tailandeses

Sentados entrándole a la frutita y a lo que vendieran... me ENCANTA el sentadito tailandés, que una vez que lo intentas, no es NADA fácil, es cansado y te duelen las rodillas, los pies, tooooodo... más si eres una atleta de alto rendimiento como yo.. (que se lesionó en la guerra y no volvió a moverse nunca jamás)

Sentadito tailandés listo para comer

Barquito del mercado donde de abajo hacia arriba. está el Durian (que huele a rayos y centellas, pero no sabe tan mal), después otra fruta verde, que es literal, una guanábana...los mangostanes (violeta intenso, casi berenjenoso) que son deliciosos con una cáscara sumamente gruesa y amarga (no comestible) y un centro como con 6 gajos..transparentes textura de lychee suave, perfumado, muy dulce y exquisito, luego el mango.. q no le pide nada al nuestro y los rambutanes rojitos por fuera con pelos verdes, de sabor como su primo el lychee, pero un poco más delicado.. q sí son mucho mejores que los que nos llegan, ya todos despelechados y muy tristes..

Ahora zoom frutal... ya te venden el paquete en unicel, con fruta para llevar.. ya sea de carambola (de formita estrellada, menos ácida que la que comemos), el plátano dominico que ya conocemos.. con un sabor más delicado que el mexicano... pitahaya blanca y rosa (le llaman Dragon Fruit, de cáscara rosa muy intenso con vetas amarillo verdosas).. q es muuuuy buena... rambután pelado... (primo del lychee), piña para la niña... y mi favoritaaaaaaaa de todo el universo... la manzana de agua...(water apple, que es una especie de pera, con forma medio de chayote.. ya sea color rojo o verde...) (la verde está abajo de la pera y la roja, abajo de la pitahaya o dragon fruit.. sólo se ve una.. veáse la terminación comod de chayote..)un contenido de agua brutal, una consistencia DELICIOSA... y un sabor poco importante.. pero es mi fruta predilecta desde ese viaje... se lleva bien con todo.. es como la jícama.. fresca, con un sabor nada molesto.. pero.. muuuuy muyyy rica....

Paquetazos de fruta

El especierío... antes que nada.. quiero aclarar que la manera correcta de referirse a todo esto.. es ESPECIAS.. no ESPECIES.. q eso es ya materia de Linneo.
Galanga (una especie de jengibre, pero mucho más fresco y perfumado (indispensable para hacer el curry tailandés)), las bolsas de azúcar de coco.. (véanse los discos color café claro, distintos a todas las especias allí presentes hasta la derecha de la foto)... azafrán, pimienta rosa, verde y negra, canela, ajonjolí, chile, lemongrass (mi hierba favorita, con el olor y sabor a limón más refrescante de este planeta, a veces, si tienes mucha suerte y le pides con mucha fe a Peter Pan y a Campanita.. lo venden en el supermercado)

Lo que le da sabor al caldo... o a lo que sea...

Yo muy emocionada posando en el mercado con mi gafa de judicial que amo para siempre



Una vista más del mercado flotante.. ahhhh q lindura... en ese momento, el aroma a comida recién preparada, era una delicia.. por supuesto que no era el olor típico a fritanga o a taco que estamos acostumbrados.. si no un olor a curry y a salsa de pescado, que en un principio es muy penetrante y no te deja pensar... y luego, no puedes dejar de pensar, en que tienes que comer algo de ello... Nuestra muy amable guía, nos recomendó... no comer nada del mercado.. porque.. seguuuuuuuro.. nos daría la venganza de Moctezuma.. pero versión Tailandesa...




Así pues.. dejamos el muy peculiar y perfumado mercadito flotante... compré algunas cosas.. entre ellas sedas... baratas y preciosas.... algunos de mis compañeros de viaje.... compraron fruta y estaban comiéndosela mientras las mujeres comprábamos como suele ser la costumbre... yo por si las dudas, enjuagué las frutitas con agua embotellada y probé lo muy estrictamente necesario, que no había probado ya.... el Durian .. nada más.. esperé porque hubiera un lugar más salubre donde consumir estas frutitas.. y no me equivoqué... si hubo... nadie se enfermó... pero.. más vale no tentar al diablo.. porque.. quién me dice.. que no enjuagan las frutitas en el agua para llegar al mercadito????

Adiós mercadito.... sólo me faltó, el "que va a llevar güerita, pásele preciosa".... etc etc.. pero.. el chiflido y palabras incomprensibles en tailandés.. no faltaron.. así que.. estaba en casa....

Azúuuuuuucar... de coco...

Nos llevaron al primer destino turístico... un lugar donde se hacía azúcar de coco...... la gente tailandesa,conoce su negocio, sabe que a los turistas nos gusta que nos expliquen con manzanas y ver el CHOW....
Paso 1 para el turista... todo el recorrido empieza, con.... por supuesto.. una palmera.... donde vemos los cocos.... está la opción de subir a una, por una pseudo escalera hecha en una de ellas y por supuesto.. me subí.. no podría no hacerlo...
Paso 2 para el turista.. ver el rallador de coco.. hay una mujer tremendamente experimentada rallando el coco, sentada en una especie de banco, con un rallador sumamente primitivo pero efectivo y por supuesto, el turista puede tomarse la foto del evento.. rallando el coco....
Paso 3 para el turista la mesa donde está la flor del coco, con la que se hacen algunos platillos (se usa en trozos y se cocina como una vil zanahoria)... es una flor preciosa y extraña.. En la mesa está un bowl con trozos de azúcar de coco, que es un piloncillo amarillento, pero.. hecho de coco.. por supuesto...
Florecita de coco
Paso 4 para el turista.. ver las "ollas" donde se cocinaba la pulpa del coco, para obtener la separación del "suero" y la grasa, el contenido de azúcar del coco es muy alto.. y de grasa también.. así que la grasa se guarda para cocinar, y pues el azúcar.. para endulzar!! qué bárbaros estos tailandeses, se las saben de todas todas.... nada se desperdicia, hasta las cáscaras del coco, las usaban para hacer fibras.... así o más hábiles para evitar mermas...
Ollitas
Paso 5, la pareja de ambos dos, que se ponían a batir vigorosamente el caramelo de coco que ya se había formado... era como una especie de globo o batidor gigante.. que daba vueltas harto rápido y todos los turistas teníamos miedo de él, no fuera a darnos en una de esas vueltas alocadas, un refilón del caramelo y quemarnos nuestras piernas blancas de turistas que no habían visto el sol en varios años... (o por los menos hablo por mí..)
Batidor gigante

Paso 6 para el turista.... tanto batidero y vuelterío, era para, bajar la temperatura del caramelo coqueño y lograr que fuera espesando... con varias docenas de recipientes de cerámica, cubiertos con una manta de cielo.. se depositaba una cucharada del caramelo, para que al enfriarse tomara la forma del recipiente y después fuera fácil separarlo.... era un proceso totalmente artesanal.... y muuuuuy tardado.. estuvimos allí parados como 40 minutos y valga q ya la cocción del caramelo se ve que llevaba desde denantes.. jaja..



El cucharazo artesanal




Azúcar para probar y requete probar



Paso 7 para el turista... la compra del azúcar... después de haberla probado como 349 veces de un tazón donde estaban las manos de tooooodos los turistas (y allí no había jaboncito antibacterial y ni nada por el estilo)... decidí comprar una bolsa...

Cuando pregunto el precio.. me contestan, con una calculadora (después de tiempo descubriríamos que ESE era el método regateador tailandés) (ellos te escriben el precio en una calculadora y tú les contestas el precio que quieres pagar y así te puedes pasar varias horas de jueguillo calculadoresco...) veo un 50 escrito en la calculadora.. me di la vuelta sumamente sentida porq, me querían robar.. me habían visto la cara de turista ...
Decidí..... hacer la conversión con mi celular y oh sorpresa... eran 15 pesos por casi medio kg de azúcar de coco.. yo me había visto lo más infame y turista abusiva... por supuesto q pagué los 50 bahts y además compré dos morteros hechos por supuesto... de coco...... uno para mí y uno para ale.... mi mejor amiga gastrónoma... y... por todo... pagué la módica cantidad de............... 90 pesos... con esas compras.. empezó la debacle.... él rally comprístico había iniciado.. y nada ni nadie iba a detenerme... salvo.. el rendimiento de mi dinero....



Primer día en Tailandia y todo me sabía a coco.. esto empezaba a enamorar a mis sentidos.. y yo.. no oponía resistencia alguna... me dejé querer, poquito a poco.. confiando, cerrando los ojos y respirando muy fuerte, sentí las mariposas.. estaba en Tailandia y sí... me estaba enamorando.

Y comienza la turisteada tailandesa...

De camino al mercado, pasamos por muchos puentes y vimos a lo lejos, una ciudad sumamente industrializada y civilizada.. la bolsa de plástico para envolver mi ropa y cruzar los ríos... sobraba...






Vista citadina, muy civilizada digo yo


El segundo piso tailandés... con versión palmera al centro







Los famosísimos bahts.. en ese momento.. 35 bahts, eran un dólar..


Y un agua embotellada, podía costar... 10 bahts...

Qué baraaaaaaaaaaaato..


Mi cámara no dejaba de trabajar... todo era sorprendente y mejor que como lo había pensado... me gustaba el lugar y la carretera y la gente y los coches y la historia y todito todito...
Nos dijeron.. vamos a un lugar donde verán los múltiples usos del coco.. y me emocioné mucho... porq me gusta el coco y porq me gusta emocionarme...
Con pila en mi cámara y unos bahts en la bolsa.. estaba preparada para todo lo que viniera..

Tailandiaaaaaa parte 1.

Aeropuerto de Narita... chéquese el dulcerío
Glaciar Alasquense.... maravilloso

Glaciar y ala de avión japonés.



Hace ya algunos meses, viajé a Tailandia.... era un viaje culinario-cultural como fue definido en mi escuela y el fin de ello era asistir a un curso en la universidad de Salaya en Mahidol... (o sea.. sepa Dios dónde).

Desde marzo del 2008 me enteré que el viaje se realizaría y casi lloro.... de verdad que siempre había querido conocer Tailandia... mi papá que es uno de los hombres más paranoicos de este planeta, me advirtió de los peligros a los que podía enfrentarme... me sugirió alejarme de la gente q consumiera drogas, pues si la policía me encontraba como mula de drogas, me meterían a la cárcel y eso no paraba allí.. era PENA DE MUERTE.. no pude si no soltar la carcajada y decirle a mi padre q no sólo no tenía 9 años.. si no q tampoco era retrasada.... Después.. llegó con una bolsa de plástico enorme.. de esas que usan para acampar y envolver sus cosas los campistas.... no sé que esperaría mi padre de Tailandia.. tal vez, creería que atravesaríamos ríos y lagos con nuestras maletas sobre la espalda.. rogando que las sanguijuelas tailandesas o algún pescado extraño no nos atacara las piernas y nos dejara paralizados el resto del viaje. Con múltiples recomendaciones del estilo.. como no comer de la calle, tomar sólo agua embotellada.. etc etc.. pagué mi viaje y soñé con budas y colores y olores espléndidos... y así empezó todo...


Salimos de mi amado DF un 31 de octubre a las 9 am y llegaríamos a Bangkok, no una ni dos, ni 3 horas después.... llegaríamos a las 11:30 pm del día 1ero de noviembre..

Volamos con Japan Airlines, yo no sé que tienen los japoneses que me parecen una raza maravillosa... me gusta su comida (casi toda), me gusta su cultura, me gustan sus películas (salvo las de terror) me gusta su tecnología, me gusta su bandera.. me gusta me gusta me gusta...
El primer vuelo consistió en casi 7 horas, de México Vancouver... llegamos a la ciudad canadiense.. todos tranquilos y emocionados.... cansados, pero muy ilusionados...
Volvimos a tomar un avión.... ahora..... Vancouver Tokio.... otras 3289 horas de viaje antes pasamos por los glaciares de Alaska y era una delicia para la vista....

Al llegar a Tokio, descubrimos un aeropuerto maravilloso, lleno de cosas novedosas y hartas chácharas q comprar... me pareció muy arriesgado empezar a comprar desde ese momento, pues... todavía no sabía q me esperaba en Tailandia y tendría tiempo de comprar cosas ya de regreso a México.... El encargado de mi grupo.. sugirió (como si tuviéramos 12 años) q cambiáramos unos dólares a Yens... "para ahorrar" tiempo, porq seguro cuando llegáramos a Tokio (para regresar a nuestro México lindo y querido) las casas de cambio no estarían abiertas (estaríamos allí a las 6:15 am) y así poder salir a la ciudad (teníamos 10 horas de conexión).

Finalmente.. el último vuelo.. TOKIO-BANGKOK.... ya no recuerdo cuántas horas fueron.. si 100 o 200, pero... simplemente estaba agotada...

Llegamos a Bangkok... transcurrido uno de los días más largos de mi vida, no había visto ni el sol y conseguí visitar 3 aeropuertos en un sólo día...

Nos recibieron en Tailandia, unos guías increíbles.. Yui... q había vivido en México y hablaba el español de mi querida patria... nos recibió diciendo... "llegaron moooi talde.... pero de todas maneras hace un shingo de calooor, eso no está muy shido...".... jajajaja tenía razón.. era casi la 1 de la mañana, cuando bajamos del avión y recogimos maletas y etc.... y la temperatura era de 35°C... un calor de infierno... y en efecto.. no estaba "shido"

Llegamos al hotel (2:30 am), nos dieron una bebida de cortesía, nos subimos al hotel.. crasheamos la cama y a dormir pocas horas, porq a las 6:30 había q estar desayunando para salir a las 7:15 rumbo al mercado flotante..

Carajo.. estábamos del otro lado del mundo... y era Tailandia.... estaba cumpliendo uno de los sueños de mi vida... todo pintaba bien.... empezaba a sentir q el curry, se me metía por los poros...

jueves, 14 de mayo de 2009

Te extraño..

Hoy sentí mis pasos.. cada desplazamiento de mi pie, cada movimiento rotuliano, cada flexión de mi muslo, cada paseo de mi brazo... sentí como a cada paso, me alejaba de ti...
Hace ya muchos minutos que no te tengo y me haces falta.... no me duele nada y eso me duele...
Me río y te recuerdo, sé que no estamos juntos y me lastima... hay algo q me pide tu regreso, pero no puedo dárselo, no está en mis manos.

Me acostumbré a ti, a tu olor, al peso de tu cuerpo sobre el mío, a tus caricias, a tu respiración.
Me recuerdo contigo y se esboza una sonrisa que desaparece en cuestión de segundos... te fuiste de mi vida y no supe ni cómo ni cuándo..
Nadie me dijo cómo vivir sin ti.. nadie me dijo qué hacer ahora que no te tengo.. me haces falta... nos acostumbramos a estar juntos, a sentirnos, a querernos, a reír el uno del otro, a amar nuestro mal genio, a pelear todos los días y a reconciliarnos con el tiempo...

Cada viaje que emprendo, me recuerda tu ausencia y la vida me lleva a una distancia absurda de un NOSOTROS...

Tengo que aprender a vivir sin ti, a ser yo misma, a dejar el DOS y empezar con el UNO..

Te extraño tanto... pienso tu nombre y cada letra me resuena.. SOLEDAD...

Hoy no estoy sola.. y eso, me hace recordarte.

jueves, 7 de mayo de 2009

De olores, sabores y amores....

La memoria siempre ha sido una cosa muy curiosa en mi persona. Todo lo relaciono con un sabor, con un olor o con una canción....
Los hombres que he conocido y querido en mi vida, siempre terminan siendo representados como un ingrediente específico, y con una canción o canciones que componen el soundtrack de mi tiempo con ellos.

Canela: mi relación con canela estaba llena de la letra "C", nuestra música era de Coldplay, cuando estba Parachutes como el disco protagonista de la banda. Cantábamos I'll see you soon, me enseñó a manejar, olía M de Banana y jugábamos turista. Nunca he sido fan de la canela, pero no puedo negarle que su presencia deja huella en un platillo, es discreta si se usa con mesura o totalmente estridente y picante si se usa con descuido. Canela era así, intenso, fuerte, misterioso, enriquecedor, llenaba hasta el más mínimo rincón de un cuarto con su persona y con su aroma y jamás permitía que olvidara su presencia.. Así era.. a ritmo de Coldplay. Supertramp, y con nuestra canción... Ojalá...

Cilantro: cilantro fue una relación bastante "correctita" estaba en todo (como el cilantro) pero no me estorbaba, le daba un color a mi existencia, pero sin robar el protagónico. Aportaba más color, que sabor para mi gusto, pero fue un elemento importante y de transición... Lenny Kravitz era nuestro elegido.. bueno.. el suyo principalmente... luego, volví a ver a cilantro y recordé, que sólo me gusta el cilantro en los tacos de pastor... y en los rollos vietnamitas y en el curry verde tailandés.

Hinojo: Hinojo fue un hombre que conocí en un momento en mi vida, que era justo el perfume q necesitaba, interesante, inteligente y soñador... hinojo tenía cientos de planes, pero siempre hablaba de sí mismo. La música q me lo recuerda es Diego el Cigala y Sting.. no sé si algún día se enteró que lo veía y el estómago me revoloteaba lleno de mariposas.. pero era un hombre justo como el hinojo.. demasiado tiempo en cocción, y no sólo pierde el olor, si no se torna gris.

Vainilla: mi olor e ingrediente favorito por varios años. Un hombre con un sentido del humor perfecto, amante de muchas cosas similares, inteligente, agradable, guapo guapo... pero como la vainilla, sólo era bueno si venía tal cual en la vaina, donde todo su sabor se concentraba... pero, a mí se me presentó en extracto y con un poco de tiempo, el alcohol se evaporó y quedó un sabor ligero y un olor insignificante. Vainilla fue el hombre que más me rompió el corazón... de todos... más que Canela.. y ya es mucho decir. Vainilla me recuerda a Bebe y a Belanova.

Semilla de mostaza: La semilla de mostaza podría ser el hombre q más ha removido mi olfato y estómago... en el sentido positivo... guapo, inteligente, sarcástico, parrandero, alegre, líder, entraba a un cuarto y lo llenaba.. tal como la mostaza.... ese discretísimo aroma de la semilla, que con un poco de calor al tostarlo y desprendía toda su magnificencia. Así era semilla de mostaza, escuchar a john legend y a drexler, me lo recuerdan de manera irremediable... un hombre maravilloso, que se quedó en mera y pura admiración... pero que llenó mis sentidos.

Cardamomo: refrescante. Cardamomo se metió en mi memoria musical con Sabina y con Calamaro. Cardamomo fue el último hombre del que guardo un aroma en la memoria. Conocer a cardamomo, fue como conocer que había todo un mundo distinto de sabores y olores. Así es el Cardamomo, cauto, discreto, que aparenta no aportar demasiado sabor, pero al momento de probarlo, la lengua se ve envuelta de un sabor ensordecedor, con un retrogusto que llega hasta el cerebro, que se traslada por cada papila, que se mueve por todo el organismo y que además no sabes el momento en que te golpea, pues no lo esperas. Pero la sorpresa es maravillosa; pero como todos los sabores refrescantes y sorprendentes, dura poco; pero deja el recuerdo de un sabor que no se esperaba y que además te recuerda que estás vivo, y que buenos sabores y olores, quedan en la vida por experimentar...

lunes, 4 de mayo de 2009

Mi primer amor...

La primera vez que fui a Cancún, mi familia constaba de 4 miembros, mi papá, mi mamá, mi hermano y yo mera.
Nos habíamos hospedado en un hotel de cuyo nombre no quiero acordarme.. jaja(así o más Cervantina)...la verdad es q no recuerdo el nombre y no es nada importante...
En ese entonces, Cancún no estaba tan poblado y el inglés no era el idioma del lugar... Era México, simplemente con un mar Caribe más limpio, con menos gente y con pocos restaurantes, pero buenos.
La primera noche q salimos a conocer el centro comercial más cercano, llamado Plaza Kukulkan (que en ese entonces era el más famoso y el que más cosas tenía)...decidimos cenar en lugar... mi mamá y mi hermano, decidieron ir a comer una pizza a la comida rápida y después meterse al cine o algo q no recuerdo... y mi papá y yo decidimos ir a comer a un restaurante que habíamos visto.. Cenacolo se llamaba.
Nos sentamos a la mesa... mi papá pidió una cerveza como siempre y yo pedí una limonada con agua mineral...
Revisé la carta y lo único que recuerdo que hizo saltar a mi corazón era un filete a la pimienta verde con un puré de papa.. llegó el mesero y mi papá me dijo que la manera para apreciar el sabor del filete, era un término medio, pero que si quería pedirlo bien cocido, nadie me cuestionaría.
Por supuesto que pedí el filete término medio... después de un rato de platicar sobre lo fuerte del aire acondicionado de la plaza, de la primera visita de mis padres a Cancún en su luna de miel y de lo cambiado que estaba; llegó el filete..
Recuerdo un plato blanco brillante, con un filete perfectamente ovalado, de un grosor de dos centímetros y un color caramelo maravilloso... estaba cubierto por una salsa café claro, con trozos de pimienta verde y a su lado, estaba dispuesto un puré de papas, de un amarillo tan claro y delicado que todavía hoy me hacen recordarlo y sentirme en Cancún, con mi papá enfrente...
Siento en mi mano el cuchillo para carne, con la sierra perfecta, lista para cortar la carne, mi papá me recomendó por segunda ocasión en la noche... tomar con mi tenedor, un poco de la carne, bañarla en la salsa y ponerle un poco de puré y así probar todo de un bocado.
Corté la carne, al hacerlo, el término de la carne dejó ver un rojo intenso al centro, que no la hacía ni más dura ni menos deliciosa.. Tomé el tenedor como mi padre había sugerido y lo probé... El sabor a carbón de la carne, llenaba mi lengua, se desaparecía con el perfume picante de la pimienta verde entera, que yo mordía, se sentía lo que después descubriría con los años, era un sabor de vino tinto, un poco de fondo de res y sal, con dejos de mantequilla. Al final se sentía la suavidad del puré de papa, que cerraba perfectamente el bocado, calmaba lo picante que pudiera ser el retrogusto de la pimienta y dejaba libre el paladar para el siguiente bocado.
Poco a poco terminé mi plato.... Tenía 11 años y me había enamorado...
Al día siguiente le dije a mi padre que teníamos q volver a la plaza, así lo hicimos, volvimos al restaurante, ahora mi madre y mi hermano nos acompañaron y yo pedí lo mismo... la experiencia fue exactamente igual... el enamoramiento no se había perdido.
Regresamos dos veces después, una a mis 16 años y otra a mis 18, volí y fue maravilloso.
Hace menos de un mes, volví a Cancún... pasé por la plaza Kukulkán y vi el Cenacolo todavía allí.... Mi corazón dio un vuelco; no quise volver a cenar allí. No sé si el filete siga, si lo hayan quitado, si su sabor sea el mismo, si el huracán cambió todo... NO LO SÉ...
Pero a veces, cuando el amor llega así a la vida, y luego se adapta y se acurruca en el corazón... te despierta sensaciones, te descubre un mundo nuevo, te arroja al esfuerzo de las ganas de conocer, de experimentar, de vivir... de comer.
Un filete a la pimienta verde, me acercó a lo que hoy es mi futuro, mi profesión y lo que más feliz me hace...
Hoy en día, todavía platico con mi padre de ello.... el filete a la pimienta verde es un chiste local y siempre me dice que jamás pudo llevarme a la comida rápida, que tenía pimienta verde en la sangre y que por eso quiero ser chef...