martes, 3 de marzo de 2009

La historia de mi vida.... o un raro cuento de Lewis Carroll...

Esta historia de la conté hace no mucho, a alguien muy inteligente.. q estaba en una encrucijada similar. Me recomendó que la posteara, y lo había olvidado. Pero hoy encontré mi hoja de aptitudes de la prepa y me recordó toda mi historia en tan sólo un flashback de unos 6 segundos, en blanco y negro (porq me parece sumamente artístico, jaja) y pues aquí va....



Hace ya casi 25 años, nació una niña llamada Mariana, llegó a una familia con un papá administrador y una mamá Psiquiatra. Creció entre libros… su papá le leía cuentos de Quiroga, poesía de Miguel Hernández, de Neruda, de Nervo o de Quevedo… recitaba Margarita, está linda la mar, y el viento tiene aliento sutil de azahar, todos los días antes de dormir…

Su mamá le enseñaba pinturas y para ella Van Dyck, Bruegel, el Giotto, Buonarotti, di Sanzio, el Greco, Goya y demás eran nombres de todos los días y parte de los juegos… sabía lo que era una pincelada yuxtapuesta y que Rembrandt era el maestro del claroscuro desde los 8 años. Su papá jugaba con ella a adivinar si era Mozart, o Handel, o Bach… la diferencia de sonido entre un clavecín y un clavicordio… Esa niña creció siendo rara desde siempre….

Le gustaba la ópera y soñaba con bailar ballet…Y cada Navidad pedía un micro hornito…. Le gustaba cocinar pasteles. A veces tomaba los pingüinos marinela, les quitaba el chocolate de arriba y los decoraba con algo más… cada Navidad recibía un maletín Mi Alegría de diagnóstico.. usaba los chochitos del termómetro y de la inyección, para decorar sus pastelitos… curaba a los enfermos después de haberse “empanzado” por comer algo….

Jugaba a curar a sus muñecos de peluche, y premiarlos con un pastel hecho por ella, por haberse portado “muy bien” en la auscultación médica.Estaba claro… sería doctora.. aprendió con su mamá a distinguir por fotos o laminillas las principales enfermedades de la piel, sabía q el “bebé” venía de una mórula, y una blástula y así se desarrollaba desde los 11 años… y no había duda, ser doctor, era como ser un superhéroe… no podía esperar a salvar al mundo y ayudar a los niños y a los viejitos, y a los no viejitos y a los no niños…

Y llegó su época preparatoriana, hizo su prueba de aptitudes y oh sorpresa, era buena para todo… economía, biología, idiomas, ingenierías y hasta arquitecta podía ser… su decisión era la limitante.. sus puntajes más altos, habían sido Primero, gastronomía y hotelería y como 2do Medicina…. Su mamá vio el resultado y dijo q seguro se había equivocado la máquina, y ella también lo creyó…. Seguro era q no había podido hornear lo suficiente en su infancia y esa afición por jugar a la cocinita con su vecina… esos roles adquiridos por la sociedad… la mujer no había luchado por librarse de las labores clichés de ser mujer… había q comerse al mundo y más siendo “tan brillante”…Y decidió la q alguna vez fue niña… meterse a Medicina, q sí era una carrera, y dejar a un lado lo q no podía serlo (cocinar??? For real?) y tomar algún curso de fin de semana y aprender dos q tres cosas.

Decidió pues estudiar Medicina, todo se dio fácilmente, el premédico, las calificaciones, los exámenes, los pacientes, los maestros… todo mundo asentía con la decisión… tenía un excelenete , promedio, pero la escuela.. le importaba un bledo.. estudiaba poco, dormía mucho y soñaba demasiado.. quería poner un restaurante, viajar por el mundo, aprender a cocinar muchas cosas y dejar de lado el hacer sólo pasteles de cajita… por lo menos para poderse cocinar algo cuando viviera sola en su Servicio Social, acabando la carrera de medicina….

Y lloraba todos los días en camino a la escuela o al hospital, lo atribuía a su corazón roto , o a la crisis de la carrera, o al cansancio.. o a la Luna o a q fuera Martes….

Disfrutaba ver los libros de cocina cuando iba a las librerías, hojeaba las fotos de los recetarios de las revistas de Sanborns… y le gustaba ver las ideas de Kena cocina Fácil y pensaba.. yo le cambiaría esto, y le pondría aquello.. y alguien llegaba e interrumpía su divagar…. Y se olvidaba de todo…

Conoció entonces a Oriol Balaguer….no en persona, pero sí su arte… leyó de él en El País y lo olvidó en su memoria…. Fue a Barcelona y pasó por su chocolatería después de ir al museo de la Xocolata y se acordó q podía sentir algo…. Soñó con despertar todos los días y pensar q iría a su trabajo a hacer chocolates y a pensar en pasteles y en colores , en sabores y en aromas distintos.
Volvió a México y se olvidó de Balaguer una segunda vez… España había cambiado su vida, despertó un día y decidió hacer caso a su corazón q se había dormido 22 años y le dijo.. es momento.. habló con sus padres, dejó la escuela, entró a terapia, buscó una escuela de cocina y soñó con un futuro.. todo eso.. en tan sólo 4 días….

Pensó que la vida no iba a mejorar nunca… la había cagado… debería dejar la Medicina alguien q “nació para ella”? alguien con la memoria, la inteligencia y la facilidad que todos decían q tenía?.. cuántos otros no quisieran estar en tu lugar?, cómo te atreves a desperdiciarte en “COCINAR”.. no podía haber nada más estúpido.. era como tener una cubeta de oro y dejarla por una cubeta de basura…. Tenía que ser estúpida…

La decisión incomodó a todos, decepcionó a muchos, encabronó a varios y logró hacer sólo feliz a
una persona… a la niña que soñaba con su micro hornito.
No podían creer que en 6to semestre,de medicina esa mujer pudiera salirse…

Su madre le quitó el habla por un mes… pensó Mariana que no se repondría nunca, q tal vez había cometido el peor error de su vida y q seguro era un arranque de estupidez en su existir… lloró cuando le dieron sus papeles y su expediente se destruyó… 7 semestres de su vida, se habían ido al carajo.. y todo porque la niña quería estudiar algo de cocina.. Los mismos 7 semestres q se decía una y otra vez… no estudié gastronomía porque no quería q algo q me gusta tanto, se convierta en mi trabajo, prefiero q se mantenga como un hobby y q pueda hacerlo cuando realmente se me antoje…Craso error.

Solicitó entrar a una escuela y el padre que la mandó llamar, para “hablar con ella” le dijo q era un desperdicio que se metiera a gastronomía, q había hecho el mejor examen en 10 años, con un puntaje casi perfecto en el área numérica y con un área verbal maravillosa… “Tienes que explotar los dones que Dios te dio, no irte a freír pollos” y sintió que se le rompía el corazón… otra vez, la cuestionaban, acaso sí era un desperdicio meterse a esa carrera?, de verdad era absurdo estudiar Gastronomía?

Se metió para averiguarlo… y aún recuerda su primer día de clases… Estaba en clase de cocina, todavía sin uniforme, y le enseñaban.. “Existen 3 grupos de salsas madres… las oscuras, las blancas y las de tomate”.. y se sintió en el cielo.. no podía creer q de verdad dieran eso de clase… era maravilloso.. ahora sí estaba aprendiendo algo valioso para el resto de su vida… a quién le importaba su la varicela y el herpes zoster eran virus de la misma familia….saber que una bechamel se hacía con harina, mantequilla y leche, era un deleite.

El primer día que se puso su uniforme, se le salieron las lágrimas. Estaba por fin donde debía… 23 años después. Pero no era tarde en lo absoluto. Nunca sería tarde para esa sensación.
Y la antes doctora, hoy amaba hacer pan y catar vinos, y cocinar cordero y limpiar un faisán y lavar ollas… y no le importaba tener una memoria fotográfica, o su facilidad numérica, o saber que Rembrandt era el maestro del claroscuro….

2 comentarios:

  1. Felicidades, que bueno que en tu decisión lo más importantes fuiste tú.

    Casi siempre los humanos creemos que estamos llamados a salvar el mundo como doctores, abogados o ingenieros prominentes; pero la unica forma de alcanzar el cielo en la tierra es a través de la comida.

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