lunes, 4 de mayo de 2009

Mi primer amor...

La primera vez que fui a Cancún, mi familia constaba de 4 miembros, mi papá, mi mamá, mi hermano y yo mera.
Nos habíamos hospedado en un hotel de cuyo nombre no quiero acordarme.. jaja(así o más Cervantina)...la verdad es q no recuerdo el nombre y no es nada importante...
En ese entonces, Cancún no estaba tan poblado y el inglés no era el idioma del lugar... Era México, simplemente con un mar Caribe más limpio, con menos gente y con pocos restaurantes, pero buenos.
La primera noche q salimos a conocer el centro comercial más cercano, llamado Plaza Kukulkan (que en ese entonces era el más famoso y el que más cosas tenía)...decidimos cenar en lugar... mi mamá y mi hermano, decidieron ir a comer una pizza a la comida rápida y después meterse al cine o algo q no recuerdo... y mi papá y yo decidimos ir a comer a un restaurante que habíamos visto.. Cenacolo se llamaba.
Nos sentamos a la mesa... mi papá pidió una cerveza como siempre y yo pedí una limonada con agua mineral...
Revisé la carta y lo único que recuerdo que hizo saltar a mi corazón era un filete a la pimienta verde con un puré de papa.. llegó el mesero y mi papá me dijo que la manera para apreciar el sabor del filete, era un término medio, pero que si quería pedirlo bien cocido, nadie me cuestionaría.
Por supuesto que pedí el filete término medio... después de un rato de platicar sobre lo fuerte del aire acondicionado de la plaza, de la primera visita de mis padres a Cancún en su luna de miel y de lo cambiado que estaba; llegó el filete..
Recuerdo un plato blanco brillante, con un filete perfectamente ovalado, de un grosor de dos centímetros y un color caramelo maravilloso... estaba cubierto por una salsa café claro, con trozos de pimienta verde y a su lado, estaba dispuesto un puré de papas, de un amarillo tan claro y delicado que todavía hoy me hacen recordarlo y sentirme en Cancún, con mi papá enfrente...
Siento en mi mano el cuchillo para carne, con la sierra perfecta, lista para cortar la carne, mi papá me recomendó por segunda ocasión en la noche... tomar con mi tenedor, un poco de la carne, bañarla en la salsa y ponerle un poco de puré y así probar todo de un bocado.
Corté la carne, al hacerlo, el término de la carne dejó ver un rojo intenso al centro, que no la hacía ni más dura ni menos deliciosa.. Tomé el tenedor como mi padre había sugerido y lo probé... El sabor a carbón de la carne, llenaba mi lengua, se desaparecía con el perfume picante de la pimienta verde entera, que yo mordía, se sentía lo que después descubriría con los años, era un sabor de vino tinto, un poco de fondo de res y sal, con dejos de mantequilla. Al final se sentía la suavidad del puré de papa, que cerraba perfectamente el bocado, calmaba lo picante que pudiera ser el retrogusto de la pimienta y dejaba libre el paladar para el siguiente bocado.
Poco a poco terminé mi plato.... Tenía 11 años y me había enamorado...
Al día siguiente le dije a mi padre que teníamos q volver a la plaza, así lo hicimos, volvimos al restaurante, ahora mi madre y mi hermano nos acompañaron y yo pedí lo mismo... la experiencia fue exactamente igual... el enamoramiento no se había perdido.
Regresamos dos veces después, una a mis 16 años y otra a mis 18, volí y fue maravilloso.
Hace menos de un mes, volví a Cancún... pasé por la plaza Kukulkán y vi el Cenacolo todavía allí.... Mi corazón dio un vuelco; no quise volver a cenar allí. No sé si el filete siga, si lo hayan quitado, si su sabor sea el mismo, si el huracán cambió todo... NO LO SÉ...
Pero a veces, cuando el amor llega así a la vida, y luego se adapta y se acurruca en el corazón... te despierta sensaciones, te descubre un mundo nuevo, te arroja al esfuerzo de las ganas de conocer, de experimentar, de vivir... de comer.
Un filete a la pimienta verde, me acercó a lo que hoy es mi futuro, mi profesión y lo que más feliz me hace...
Hoy en día, todavía platico con mi padre de ello.... el filete a la pimienta verde es un chiste local y siempre me dice que jamás pudo llevarme a la comida rápida, que tenía pimienta verde en la sangre y que por eso quiero ser chef...

2 comentarios:

  1. CLAP, CLAP, CLAP!!!!

    STANDING OVATION A ESTE POST!!!!

    me has dejado cautivado con esta narrativa tan descriptiva y tan embarrada de tripas y corazon.

    considerame a partir de este momento como un lector asiduo a tu blog.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, considera a este blog un asiduo fan a tu lectura... buen día!!

    ResponderEliminar